Era la noche de uno de esos días rojos, y como siempre que tenía un día rojo me escondía en cualquier tugurio a beber hasta que se me olvidaba por qué había empezado a beber. Iba ya por el tercer chupito de tequila cuando la vi, me miraba desde el otro lado de la barra. Mía, tan guapa y perfecta como siempre. Tenía una extraña habilidad para aparecer en el momento menos oportuno. Hice como si no la hubiera visto y fui a por el cuarto chupito. Que ingenua puedo llegar a ser a veces. Cuando me quise dar cuenta allí estaba, a mi lado, mirándome con su media sonrisa, me tenía justo donde quería. Tragué saliva. No podía andarme con tonterías con alguien como ella.
-¿Qué coño haces aquí? Te dije que no quería volver a verte.
-Si, lo dijiste, pero mientes, me necesitas.
-Eso no es cierto, estoy perfectamente sin ti.
-Ya, por eso ya vas por el sexto chupito.-Ni siquiera me había dado cuenta de esos dos últimos tragos.
-Es solo que he tenido un mal día. No tiene nada que ver contigo.
-¿Y el chico del otro día?- Mierda, nunca se le escapa nada, sabía que por ahí podía volverme a pillar. No podía permitírmelo.
-No fue nada, él estaba nervioso, está pasando por una mala época.
-¿Seguro?
-No fue culpa mía.
-Siempre es culpa tuya, pero conmigo nunca te pasaban cosas así.- Tocada. Se me empezó a acercar, cogió mi mano y me llevó hasta el baño y entonces, un beso. No puede volver a pasar lo de siempre. No podía permitir que ganara otra vez. La aparté lo más rápido que pude y corrí hasta la calle, necesitaba un cigarro. Me siguió, no esperaba menos de ella.
-Siempre traes problemas contigo.- Dije sollozando como una niña pequeña al ver que empezaba a romper mis murallas.
-Vamos ni que fuera como Ana.-Dijo riendo. Ana era mucho peor que ella. Sabía como consumirte hasta que no quedara nada de ti, era casi imposible acabar con alguien como Ana.
-Eres mucho peor que ella,- mentía- no quiero acabar como la última vez.
-Acabaste así por no hacerme caso.
-Mia, acabé en un hospital.
-No te das cuenta, yo no soy el problema, soy la solución.
-No me hagas esto.-Rompí a llorar, lo había conseguido, ya no podía hacer nada. Ignoro mi suplica y me volvió a besar, esta vez no pude pararla.
La llevé hasta mi casa, no quería que nadie me viera con alguien como ella, aunque seguramente, algunos ya habían estado con Mía . Cuando me desperté estaba sola con la mano y el suelo lleno de vomito. Mia ha vuelto.
"Mia no es una persona de carne y hueso, no puede verte ni tocarte, pero sabe como conquistarte y como consumirte. Mia son los demonios que me atormentan. Mia es sinónimo de bulimia."
No hay comentarios:
Publicar un comentario